¿Por qué hay personas tan buenas haciendo lo que hacen?

A veces, deseamos algo con tal avidez, que el hecho de intentar llegar a conseguirlo nos desborda.

¿Qué queremos en la vida? Es una de las preguntas más difíciles de responder.

Cuantas veces hemos sido testigos de increíbles personas. Cuantas veces hemos tenido referentes a los que hemos admirado.

¿Por qué hay personas tan buenas haciendo lo que hacen?

Su fuerza, su voluntad, su alegría y un poco de su impulsividad. La cantidad y la calidad con la que producen. La repercusión social que consiguen.

Cuantas veces nos hemos comparado con estas personas y hemos decidido que “lo que ellas hacían nos gustaba”. Encontrar el propio camino de uno mismo es muy difícil. Saber lo que nos gusta es una tarea realmente complicada. Cognoscete ipsum, un buen término que desde antaño ha definido la dificultad para conocerse a uno mismo…hecho que transcurre a lo largo de nuestra vida.

Lamentablemente no llegaremos a una edad concreta, ya sea 30,46 o 57 etc. y diremos “bien, ya me conozco”. Tal vez nos conozcamos un poco mejor, pero, dado que siempre estaremos en constante evolución, siempre estaremos descubriendo nuevas facetas de nosotros mismos.

Pero no quiero alarmar a nadie inculcándole este pensamiento. Bien puedo decir que, actualmente, con 23 años, me conozco mucho mejor de lo que me conocía a los 16 (oh, no quisiera volver a esa edad ni en mis peores pesadillas).

Así pues, después de tener una actitud pasiva frente a estas personas que admiramos, tenemos la necesidad de cambiar. Un momento disruptivo sucede en nuestra mente diciéndonos “Eh, ya estoy harta de ser una espectadora, quiero ser YO esa que está ahí”.

¿Cómo lo cambiamos? Pasando de ser un usuario pasivo a ser un usuario activo; CREANDO en lugar de CONSUMIENDO.

Sin embargo, como he dicho antes, muchas veces creemos erróneamente que nos gusta ALGO que hemos visto que alguien genial hace muy bien. De hecho, lo hace tan bien que nosotros nos sentimos motivados a querer hacerlo también. A veces, lo único que deseamos es su reconocimiento social. En el fondo lo sabemos…pero a veces necesitamos darnos cuenta de ello y muchas otras veces, demasiadas… lo ignoramos.

Ya muchos de vosotros conocéis la pirámide de Maslow, ¿No? Por si acaso, es ésta:

piramide-maslow

Pues bien, la parte verde es aquella que chilla en nuestra cabeza. Empieza dándonos pequeños golpecitos desde dentro. Nos motiva a hacer algo y luego nos apaga las fuerzas derrepente. Como un pequeño torturador en potencia destinado a marearnos, hacernos desear cosas intensamente para que luego nos demos cuenta que no las queríamos de verdad, estirándonos del cabello y haciéndonos pensar en el maldito tiempo perdido. De hecho, puedes leer en el siguiente post de mi blog un relato sobre mis días malos en los que no soy capaz de dejar de procrastinar.

La pregunta de las preguntas. El quid de la cuestión. Saber lo que queremos y conocer qué nos llena.

¿Cuál es nuestro camino? ¡Cuanto miedo da elegir! Esta situación se asemeja a un desierto. Caminamos kilómetros y kilómetros esperando encontrar un oasis y luego nos damos cuenta de que queríamos ir en la otra dirección. Todo este tiempo….todo este esfuerzo…tanto caminar, tanta sed, para tener que volver sobre nuestros pasos.

¿Cómo podemos saber qué cosas nos gustan de verdad?

Para saber lo que en realidad quiero, he descubierto que hay dos cosas que a mi me funcionan bastante bien.

La primera habla sobre 9 tipos de inteligencias. Se llama Teoría de las inteligencias múltiples o las 9 inteligencias de Gardner (más adelante subiré mi libro a Ebook, en él hablo sobre ellas, así que podréis focalizar mejor en este tema si es de vuestro interés).

La teoría de las inteligencias múltiples fue publicida en 1983 por Howard Gardner. Este psicólogo, investigador y profesor de la universidad de Harvard explicaba que la inteligencia no es algo unitario, sino que se desglosa según el tipo. Según su teoría, cada persona tiene más desarrollada una de estas nueve inteligencias sobre todas las demás (inteligencia musical, inteligencia intrapersonal, inteligencia lógico-matemática etc.)

Por lo tanto, yo lo resumo de la siguiente manera: para saber lo que realmente nos gusta hacer, debemos intentar descubrir en que tipo de inteligencia destacamos. Porque la VIRTUD nos lleva a la EFECTIVIDAD. Es decir, disfrutaremos haciendo aquello que se nos de bien; ¿Sencillo no? (sí, pero solo lo parece).

La segunda trata de motivación intrínseca y motivación extrínseca. Vale, ha habido casos de personas a las que se les daba muy bien hacer algo concreto y no por ello se sentían motivadas a realizarlo.

Para saber si realmente nos gusta o no, a pesar de que se nos de bien, debemos analizar porqué creemos que nos gusta observando el momento en el que sentimos satisfacción.

  • Motivación intrínseca: conducta que se lleva a cabo sin ningún tipo de condición externa. Es decir, el incentivo o la satisfacción se encuentra en el acto de realizar determinada tarea. Por ejemplo, imaginemos a alguien que le gusta jugar al fútbol y queda con sus amigos para jugar un partido amistoso. Esta persona disfruta en el momento en el que realiza la acción sin esperar nada a cambio.
  • Motivación extrínseca: actividades que realizamos con un motivo concreto. Hay un incentivo. Una causa que nos empuja a realizar tales cosas. Estas actividades están destinadas a contingencias externas. Imaginemos a una persona que se dedica a hacer algo por el reconocimiento que obtiene con el resultado o para conseguir dinero a cambio.

Ahora te pongo un ejemplo real: el mío. Este blog.

¿Por qué escribo?, ¿Me gusta escribir?, ¿Escribo para llamar la atención de las personas?, ¿Disfruto editando y haciendo crecer el blog?.

En mi caso me gusta escribir, me gusta editar el blog, me gusta instalar plugins, aprender y mejorar en el campo del Marketing Digital, del Social Media etc. Me gusta compartir y siento que escribiendo aprendo más y más. Claro que el hecho de que haya personas que lo lean o comenten ayuda, porque el apoyo de los demás es clave para hacernos sentir bien.

El ser humano no deja de ser un ser social…(ya has visto la pirámide…). Sin embargo, debemos escoger caminos que se nos den bien y que disfrutemos, porque al fin y al cabo y como habréis escuchado muchas veces, vida solo hay una y la felicidad no está en la meta sino en el camino.

Hazte estas preguntas a ti mismo ¿Te gusta lo que haces? ¿Lo haces para conseguir visibilidad, atención, dinero?, ¿Disfrutas mientras lo haces? Si es así, a pesar de que tengas momentos de debilidad, te animo  a que luches por ello; para conseguir tus metas. No obstante, si te das cuenta que lo que estás haciendo es solo por un premio, por un incentivo, estás en el camino equivocado. Déjalo ya y busca lo que realmente te apasione.

 

 

 

Piénsalo.

 

 

 

 

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